Las sociedades activas representan una de las respuestas más efectivas a los desafíos actuales de salud, bienestar y cohesión social. En un contexto en el que el sedentarismo y las enfermedades asociadas a la inactividad física alcanzan cifras alarmantes, promover una cultura de la actividad física es más relevante que nunca.
Estas sociedades no solo se enfocan en fomentar el movimiento y la práctica deportiva, sino en crear entornos que inspiren a la ciudadanía a adoptar un estilo de vida saludable, conectado y sostenible.
En el siglo XXI, las ciudades y comunidades enfrentan la tarea de reinventarse para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Una sociedad activa es aquella que entiende que la actividad física tiene beneficios que van más allá de la salud individual: impacta directamente en el bienestar colectivo, la sostenibilidad ambiental y la felicidad de la ciudadanía.
